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Pataleta y contención

¿Cómo abordar las pataletas y la contención en los niños de forma respetuosa?

Los niños siempre buscan cumplir con sus deseos, en ello no se puede distinguir un propósito de manipulación o maldad, al fin y al cabo, adultos y niños buscamos lo mismo. Los niños están en proceso de aprendizaje. Están comenzando a identificar sus emociones, las cuales son el camino para buscar la forma de hacer frente a la frustración de forma apropiada.

¿Qué entendemos por pataleta en los niños?

La pataleta es una serie de acciones que incluyen: llanto estridente, expresiones de dolor, golpes, alaridos, entre otros. Es un momento en donde el niño está ensimismado.

¿A qué edad son más frecuentes las pataletas en los niños?

Entre el año y medio y los cuatro años.

¿Qué podría gatillar una pataleta en los niños?

Las pataletas pueden gatillarse por diferentes razones: frustración cuando algo no les resulta como querían, sentirse no escuchados o incomprendidos (muy común), la expresión de algún malestar, entre otros.

¿Se pueden evitar las pataletas en los niños?

Es muy normal que todos nos frustremos cuando algo no resulta según lo esperado. Con mayor razón en el caso de los niños. Ellos están apropiándose del lenguaje, desarrollo que se completa a los doce años de edad en promedio. También dependen de los adultos para hacer y usar la mayor parte de las cosas que tienen a su alrededor.
Es decir, los niños carecen de herramientas para comunicar de forma efectiva lo que sienten, piensan o necesitan. Por ende, vamos a entender la pataleta como una forma desadaptativa de comunicar lo que se necesita o quiere. Dado lo anterior, tenemos que intentar  comprender su reacción y acompañarlo hasta que la pataleta pase. No es posible evitar la aparición de todas las pataletas y no debemos sentirnos angustiados por eso. Las pataletas poco a poco irán disminuyendo su intensidad y frecuencia hasta casi desaparecer entre los 4 y 5 años.

¿Cómo actuar ante una pataleta?
  1. Lo más importante es mantener la calma.  Una postura tranquila ayudará a que nuestro hijo recupere el control; si por el contrario, nos desesperamos y reaccionamos de forma agresiva o violenta, la violencia escalará y tomará más tiempo salir de ese mal momento.
  2. Si estamos en un lugar público, lo tomamos de forma firme y lo llevamos a un lugar seguro donde se pueda expresar. La presencia de otros adultos,  muchas veces en vez de ayudar solo empeoran la situación.
  3.  En el caso que estemos en la casa, lo ideal es que solo una persona acompañe el mal momento. Alternar papá o mamá, o el que tenga mejor manejo de la situación, mejor manejo igual a más tranquilidad para enfrentar la situación.
  4. Una vez que pase la pataleta -damos suficiente tiempo para ello- intentamos entender cuál fue el gatillante de la pataleta, de esa forma podemos enseñarle en otro momento cómo responder de forma apropiada a una situación similar. Ejemplo: Si la pataleta la provocó irse de la casa de sus abuelos. Podremos decirle apenas llegue a la casa de los abuelos, que así como llegamos vamos a tener que retornar a nuestra casa en algún momento. Cuando quede media hora le vamos avisando que se acerca el minuto de partir para que él o ella pueda ir concluyendo todo lo que crea necesario antes de retornar.
  5.  Si nuestro hijo es más cercano a los tres años, podemos ayudarlo a entender lo que gatilló la pataleta poniéndole nombre a la situación. Ejemplo: ¿Te enojaste porque se perdió  tu juguete? ¿Te dio pena porque tenías muchas ganas de seguir jugando en el jardín?
  6. Si es más pequeño, que vea que en sus malos momentos estás junto a él. Eso no significa en ningún caso darle en el gusto. Intenta distraerlo con otra actividad o anticípalo a lo que va a ocurrir. Ejemplo: Quedan cinco minutos para irnos, ¿Qué vas a hacer en el tiempo que queda?
  7. Cuando nuestro hijo logre tener una respuesta apropiada, por muy pequeña que esta sea ¡Reconoce a tu hijo!, abrázalo, dile que lo hizo bien y hazle saber que valoras su esfuerzo.
  8. Nunca lo dejes solo. A esta edad los niños se ponen en riesgo con mucha facilidad. Acompaña a tu hijo y ten paciencia. Manejar las emociones y tener respuestas apropiadas para ellas toma tiempo. Verte cerca de él o ella le enseña a tu hijo que en los momentos difíciles siempre vas a estar ahí.
  9. No debes discutir con tu hijo, cualquier debate es estéril, sobre todo en esos momentos. Cuando vuelva la calma, busca un lugar tranquilo para hablar de lo que ocurrió y puedes enseñarle otras maneras en que pueda reaccionar la próxima vez.

abrazo entre padre e hija

¿Por qué los niños muchas veces le hacen pataletas solo a los padres?

Eso ocurre porque los padres son las personas de mayor confianza para expresar lo que ellos sienten. Funciona igual que en los adultos, cuando queremos expresarnos buscamos a alguien en quien confiamos para mostrar esa frustración o dolor que nos embarga.
Manejar respetuosamente una pataleta no significa entregarle lo que pide o dejarle hacer lo que quiera. A pesar de que esto pueda calmar una pataleta momentáneamente, no ayuda a evitar la siguiente. Entrega un mensaje confuso al niño, ya que naturalmente aprenderá que este es un medio eficaz para lograr lo que quiere. Lo importante es darse cuenta cuando una situación le genera a nuestro hijo rabia, pena, frustración para enseñarle a reaccionar de forma apropiada.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals

Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

 

 

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Dificultades a la hora de poner límites a nuestros hijos

Poner límites a nuestros hijos  ¿un acto de amor?

Los niños buscan siempre la gratificación de hacer lo que deseen, igual como lo haría cualquiera de nosotros. En eso, no se puede identificar un propósito perverso de manipulación o maldad. Nosotros, los padres, buscamos y deseamos lo mejor para ellos. Estamos de forma permanente buscando completar todas sus aspiraciones y sueños.

En ese contexto, fluye de manera natural el hecho de querer permitir al niño o niña cumplir todos sus deseos, tolerar todas sus acciones e incluso gozar con sus primeras pataletas.

Por tanto, será el primer acto antinatural que tendremos que hacer como padres. Dado que ponerles límites les causará malestar e incluso la sensación de que no aguantan tanta pena y dolor, así lo harán sentir. Habremos muchos que no podremos tolerar esa expresión de infortunio de nuestros hijos y nos amarraremos las manos y nos comportaremos de forma permisiva, en extremo tolerantes y sobreprotectores.

El resultado natural será un Emperador o Emperatriz que gradualmente irá posicionándose y este posicionamiento se fortalecerá en los siguientes elementos:

1.- ¿Será el niño quien tome las decisiones y ejerza autoridad?

Ejemplo: Mi hijo manda en la casa, es el regalón. Lo que diga ella se hace. El es el rey de nuestras vidas. Los niños terminan por creerlo, el relato construye realidad.

2.- El poder de ese pequeño emperador se ejerce sin contemplaciones.

Ejemplo: Prefiero decirle que sí a todo, si no monta un show (llanto estridente, gestos de dolor, agresión intensa a cosas, hacia ella o él mismo o hacia a otros) que no querrás ver.

¿Por qué, sabiendo el daño que causa vivir sin límites, muchos padres no logramos poner límites los primeros años de vida?

Nos parece tan doloroso e insoportable ver a nuestro hijo sufrir, que preferimos que el niño o niña cumpla su expectativa o deseo. Evitarlo sería presenciar una pataleta y que nos aplique la ley del hielo. Nos quitará toda expresión de afecto que muchas veces nos hará incluso disculparnos para poder de nuevo disfrutar de un abrazo, besos y caricias.

Cabe señalar de forma enérgica: cierto grado de incomodidad o molestia, son inevitables en la crianza respetuosa, a menos que queramos pagar en el futuro cercano el precio de un niño desregulado, que no solo nos pondrá en una difícil situación a nosotros, sino que lo dejará en una dura posición a él o ella con su entorno.

Si nosotros no limitamos el comportamiento del niño en sus primeros años, él o ella aprenderá por situaciones repetitivas que en efecto él es un emperador o ella es una emperatriz.

¿Puede extrañar entonces que este emperador o emperatriz ejerza su cargo?

El niño no siente culpa, a pesar de que su comportamiento puede ser grosero, él solo está ejerciendo el poder que ha venido consolidando desde un inicio y que aprendió de forma equivocada. Por tanto, no es procedente un acto de rabia por parte del adulto responsable. En efecto corresponde un acto de amor: ayudar al niño a que desaprenda lo erróneamente aprendido.

Hagámosles entender desde muy pequeños que son lo más importante de nuestras vidas y el objeto de amor incondicional. Sin embargo, por su seguridad, habrá límites que deberá respetar, dado eso considerar:

Espacio de autonomía. Consultarías a tu hijo si quiere o no comer, si quiere o no bañarse, si quiere o no vacunarse. Si no lograras un consenso ¿Te abstendrías de vacunarlo? Si bien rechazamos actitudes autoritarias, debemos saber que el espacio de autonomía en los niños y sus decisiones son proporcional a la etapa de desarrollo que viven. Por ende, no podemos dejar que el niño decida sobre cosas que no está preparado para resolver.

El lenguaje. Este es un proceso gradual, que toma muchos años en afianzarse. El hecho de que el niño hable, no significa que se haya apropiado de las habilidades lingüísticas propias de los adultos. Por tanto, no creamos que, porque damos una instrucción al niño, está comprendiendo lo que le estamos queriendo transmitir. Necesitaremos repetirles y demostrarles con ejemplos hasta que ellos con el tiempo comprendan lo que esperamos. Por lo anterior, repito, no corresponde reaccionar con rabia.

Mamá Gritando

Imposibilidad de ponerse en el lugar del otro.

No le podemos pedir al niño que se ponga en nuestro lugar y comprenda que queremos beneficiarlo con nuestras decisiones.
Debates estériles. Debatir y debatir es de las armas más eficaces para seguir haciendo lo que se desea o evitar hacer lo que otro ha indicado. Por el lado positivo, le enseña al niño herramientas de defensas y le permite ganar confianza en sí mismo. Por el lado negativo, socava la figura de autoridad y evita la internalización que existen límites que le son de forzosa aceptación.

Los padres han de exigir entonces que el niño o la niña respete y acate lo que ellos indiquen por su mera posición de autoridad. Les estaremos enseñando a nuestro hijo que existen límites que él debe respetar aun cuando no vea el beneficio.

¿Por qué no es bueno premiar a los niños?
  • Destruye la concepción misma de autorregulación de la conducta. Los valores, las conductas valiosas y enaltecedoras desaparecen, estas son reemplazadas por una transacción comercial.
  • La figura de autoridad desaparece. Es reemplazada por la de proveedor, todo se vuelve negociable.
  • Obliga a que el siguiente premio sea más grande que el anterior, para que resulte atractivo.

Todo lo anterior, no significa  dejar de reconocerlo.

¿Por qué no es bueno castigar a los niños?
  • Destruye la concepción de autorregulación. El regulador es externo (es quien castiga). La solución es simple, obedezco en la medida que ese regulador esté. Bastará con que no nos pillen. Es decir, evadir ese regulador externo. La mentira, la deshonestidad y la trampa son consecuencias apenas obvias.
  • El niño podría internalizar que los vínculos con los que le castigan no son gratos. Lejos de buscar esos vínculos, prefiere huir de ellos.
  • Cuando el castigo es físico, le enseña al niño que la violencia es el camino para lograr un cometido, encontrará lícito ser violento con los demás.
  • El castigo físico en los niños es altamente ineficaz. A menos que esté dispuesto a llegar a extremos inaceptables.
¿Qué tipo de figura de autoridad es a la que debemos aspirar como padres?
  • Padres amorosos y comprometidos
  • Actitud firme, nuestras decisiones son irrevocables, por tanto, antes de decidir se reflexiona lo prudente.
  • No le temen a su hijo
  • Son seguros, no viven llenos de miedos
  • Tienen el control
  • No abusan
  • Son coherentes
  • Son razonables
  • Respetan a su entorno
  • Evolucionan
  • Se equivocan, son humanos y sufren por esa equivocación. Ofrecen disculpas cuando corresponde.

Entonces, ¿Cuál es la estrategia adecuada para poner límites?

Lo que hay que hacer, hay que hacerlo; lo que no se puede hacer, no se puede hacer.

Esta consigna, nuestros hijos la deberían escuchar como un mantra. Vamos a ilustrarlo con ejemplos:

La madre reta al niño porque ha mordido a su hermanita y el niño intenta golpear a la madre en la cara. La madre toma con vigor al niño (no confundir con zarandeo violento). Lo levanta a su altura (el niño queda pataleando desde el aire) lo mira fijamente a los ojos y con voz firme, clara e irrevocable le dice: ¡A la mamá no se le pega! ¡Nunca! E inmediatamente lo baja al suelo con firmeza (no confundir con tirarlo violentamente al piso) da media vuelta y se retira. En los siguientes 5-10 minutos, la actitud de la madre le dice al niño muy claramente que cruzó una raya intolerable. La madre no se explaya en explicaciones o justificaciones o se dedica a rogarle que le devuelva por favor la mirada de afecto que, por supuesto, el hijo le ha quitado.

El niño está en una fiesta infantil. Él ya sabe que pegarle a otro niño es intolerable, sin embargo, lo hace. Sin mediar una sola palabra (subrayo, sin mediar una sola palabra) la madre/padre lo toma de la mano, lo lleva al auto, lo pone en su silla y se acabó la fiesta y se quedó sin ese disfrute. La madre/padre no discute el asunto con él.

Hija Llorando Triste

Antes de acostarse, los padres han establecido que el niño debe guardar los juguetes que dejó tirados y debe lavarse los dientes. Y eso es exactamente lo que va a hacer ¡Siempre! Y si es necesario, el padre/madre lo lleva de la mano con firmeza a hacer todo el recorrido, sin debate estéril y sin negociaciones de ningún tipo.

Si se trata de niños muy pequeños se puede exigir con total firmeza el cumplimiento de Lo que hay que hacer, hay que hacerlo; lo que no se puede hacer, no se puede hacer. Si se trata de niños más grandes con historial de desregulaciones, los padres deben medir sus fuerzas y acometer solo las situaciones que sepan saldrán victoriosos, de lo contrario si lo intentan y fracasan, solo les estarán enseñando a los niños que es él en efecto el que manda en casa.

Es por esto que se hará necesario que los padres hagan dos listas cortas: en esta casa se debe y en esta casa está prohibido. Una vez confeccionada las listas se debe comenzar dando prioridad por lo más factible, no por lo que sea más importante. De esa manera se comienza a progresar, elemento tras elemento, con la razonable confianza de ser exitoso. Una vez conseguida una meta, no se permiten retrocesos en ella. Lo importante es que en algún momento de ese proceso los niños reconocerán a los padres como figuras de autoridad y de allí en adelante todo fluirá con mayor tranquilidad.

Entender entonces las dificultades personales que tenemos para poner límites a nuestros hijos, la imposibilidad de ellos para  tomar decisiones, su escaso manejo del lenguaje y finalmente su etapa de desarrollo, será la base para poner límites sin miedo.

Estar entre el amor y los límites es parte de ser padres. Es sin duda, un desafío que tendrá consecuencias positivas para la relación con nuestros hijos ahora y en el futuro y su relación con el entorno.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals

Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

Fuente: Eslava, J. (2015). Entre El Amor y Los Límites, Panamericana Editorial. Bogotá D.C., Colombia.

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¿Cómo organizar el tiempo diario de mi hijo en casa?

¿Cuánto tiempo libre?¿Cuántas actividades guiadas?

Desde que comenzó la pandemia en Chile, han cambiado todas nuestras rutinas. Muchos han perdido sus trabajos o han visto reducidas sus jornadas laborales por el cierre dado la cuarentena. Otros hacen malabares o postas para atender las necesidades de los más pequeños de la casa. En este contexto es que me han consultado: ¿Cómo organizo el tiempo diario ahora que mi hijo o hija no asiste a la sala cuna o jardín infantil?

Lo más importante será que este tiempo lo organicemos según nuestra situación y circunstancias. Todos en alguna medida tenemos diferencias en los contextos que vivimos, por tanto, la regla general será adecuar esta sugerencia a nuestro contexto.

Si pudiéramos hacer un cronograma diario para organizar el tiempo en casa, quedaría más o menos así:

07:30 a 8:30 ¡A despertar!

Probablemente nuestro hijo podría despertar antes de la hora que les indico. Por lo general, durante el fin de semana y a medida que los niños crecen, más o menos esa es la hora que comienzan a circular por la casa. Durante ese tiempo, es bueno que tomen un desayuno según lo contemplado. Cada familia tiene una dieta perfectamente diseñada.

En este tiempo es importante conversar sobre: ¿Cómo dormimos? ¿Qué soñamos? ¿De qué tenemos ganas? Sería positivo, cantar e incluso tener un espacio para escuchar música que nos active y nos aporte suficiente energía.

Luego del desayuno, si el niño es pequeño, podemos enseñarle a hacer su cama y a preparar la ropa que va a usar durante el día.

8:30 a 9:30 ¡A bañarse! Durante el fin de semana podemos gozar de un baño de tina, si es semana y contamos con poco tiempo una ducha caliente será suficiente. Nada que a un niño le guste más, que bañarse junto a sus juguetes sumergibles.

10:00 a 11:00 ¡A crear! ¡Que viva el tiempo libre! (TV apagada)

Este será un buen momento para tener ese preciado espacio que todos necesitamos, sobre todo nuestros niños para echar andar la imaginación. Disponer de legos, material reciclado, y toda clase de objetos que el niño pueda utilizar.

11:00 a 12:00 ¿Qué nos planificó nuestro jardín infantil? (TV apagada)

Aquí podemos jugar con todo lo que el jardín infantil, al que nuestros niños asisten, preparó para ellos.

12:00 a 13:00 ¡Tiempo para alguna actividad en familia! (TV apagada)

Solo si contamos con ese tiempo, de lo contrario sin ningún problema podemos sumar más tiempo libre para crear.

13:00 a 14:00 ¡Que rico nuestro almuerzo! (TV apagada)

En este momento será importante hablarle de que el almuerzo ha sido preparado con mucho cariño. Si el niño fuese más grande lo podemos incluir en la preparación y/o en poner y levantar la mesa. También será necesario conversar, puede ser de cómo ha avanzado nuestro día, qué ha sido lo que más nos ha gustado y qué expectativas tenemos para la tarde. Estaremos fomentando el lenguaje, capacidad que debemos desarrollar sobre todo los primeros años.

14:00 a 15:00 ¡A crear! ¡Que viva el tiempo libre! (TV apagada)

Este será un buen momento para tener ese preciado espacio que todos necesitamos, sobre todo nuestros niños para echar andar la imaginación.

Niños En tiempo de creatividad Jardín Upita

15:00 a 16:00 ¿Qué nos planificó nuestro jardín? (TV apagada)

Aquí podemos jugar con todo lo que el jardín infantil, al que nuestros niños asisten, preparó para ellos.

16:00 a 18:00 ¡Tiempo para alguna actividad en familia! (TV apagada)

Solo si contamos con ese tiempo, de lo contrario sin ningún problema podemos sumar más tiempo libre para crear.

18:00 ¡Que rica nuestra cena! (TV apagada)

En este momento será importante hablar de lo que hemos logrado en el día. Qué fue lo que más nos gustó y qué fue lo que menos. También podemos conversar sobre lo que haremos mañana. Es bueno que el niño tome conciencia de lo que está comiendo y de su sensación de saciedad.

19:00 ¡Relajémonos! (TV apagada)

Comencemos a generar las condiciones de relajo que se requieren para luego comenzar a dormir. La lectura, la música ornamental, aromas ligados a la lavanda podrían ser una buena idea para ese momento.

20:00 ¡A descansar!

Los niños que duermen lo suficiente funcionan mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad. Por eso es importante que los padres ayuden a sus niños a desarrollar buenos hábitos de dormir desde una edad temprana. Sería ideal leer un cuento antes de dormir.

*La televisión apagada será por el mayor tiempo que podamos. Será el SOS para cuando no podamos implementar los espacios sugeridos.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals

Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

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Me angustia ver a mi hijo aburrido

Conoce los beneficios de un niño aburrido

Les ha pasado que ven a sus hijos circulando por la casa aburridos y se angustian, creo que todos en algún momento hemos pasado por eso. Salta dentro de nosotros un botón que nos invita a querer sacarlos de ese “no problema”. Lo que olvidamos, y dado eso la angustia, es que los niños vienen de manera natural con la creatividad suficiente para hacerse cargo de su propia entretención. Cuentan con tanta curiosidad para investigarlo y tocarlo todo, que no necesitarán que nos hagamos cargo de ese punto.
De todas formas, nos encontramos en algún momento con la necesidad de gestionar el tiempo de los niños. Si esta actitud la tenemos desde sus primeros años, lo que estaremos haciendo es disminuir esa capacidad tan importante de descubrir lo que les gusta, es decir, ir en busca de sus propios intereses, motivarse por resolver un pequeño problema que les surja, tomar las primeras decisiones y en consecuencia, conocerse mejor a sí mismos, disfrutar de ese proceso y gozar con el logro alcanzado.

Cuando toda la rutina de un niño es diseñada por un adulto, sin considerar tiempo libre para que él disponga, le estaremos restringiendo posibilidades, que más tarde nos pasarán la cuenta. Si de pequeños les negamos ese espacio, mientras más años pasen, más les costará buscar su propia entretención y en consecuencia su bienestar emocional.
En ningún caso, quiero que piensen que las actividades guiadas no ayudan a beneficiar al desarrollo físico, emocional, cognitivo, cultural y social. Sino más bien, que debe haber una sana convivencia entre el tiempo libre y las actividades organizadas por un adulto.
Los niños deben internalizar que ellos, con lo que tienen a mano, pueden entretenerse y ser felices en ese proceso y no estar esperando que sea otro quien les ofrezca alternativas de entretención.
Mientras los niños más aburridos se encuentren y logren por sus propios medios salir de ese estado, más posibilidades de creación y habilidades de resolución de conflictos tendrán en el futuro. Será así como de la pasividad pasarán a la creatividad; de la dependencia pasarán a la autonomía; de la desconfianza pasarán a la confianza en sí, todas estas capacidades son indispensables para el ejercicio de una sana adultez.

Más allá de la cantidad de juguetes que cada niño pueda tener en casa, será necesario permitirle usar todo el material de desecho que tengan disponible. Con este material ellos pueden crear sin límites.
Por eso, sugiero guardar cada caja de cartón. Podemos reducirla en trozos para no ocupar tanto espacio. El envase de los huevos puede ser un excelente material para elaborar lo que la imaginación les invite. Botellas de plástico y diversas cajitas que le permitan clasificar sus tesoros.
El material de desecho que a diario podemos rescatar, serán los recursos con los que el niño podrá contar para intentar darle solución a un problema diario o hacer la creación con la que soñó y pasar del aburrimiento a la entretención.
Para no intencionar la idea, dado que el niño cuenta con creatividad suficiente, podemos disponer de un contenedor limpio en donde dejar este material que el niño podría usar según su preferencia de forma diaria.

¿Cuánto tiempo debería tener libre un niño de edad preescolar?

Los niños preescolares deberían tener al menos una hora libre (una en la mañana y otra en la tarde). Digo al menos, porque mientras más pequeños, más tiempo libre deberían tener. Siempre con la supervisión de un adulto, el que debería participar según el rol que el niño le asigne en caso que le pida su participación.
Espero que luego de leer este artículo, veamos en el aburrimiento una oportunidad para el desarrollo y crecimiento de nuestros hijos, no solo para hoy sino que para su futuro.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals

Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

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Pierdo la paciencia de forma frecuente

Pierdo la paciencia de forma frecuente

A quién no le ha pasado que se aleja de la madre o padre que quisiera ser, ya que pierde la paciencia de forma frecuente.

Todos en algún momento nos hemos encontrado sobrepasados. La epidemia que nos afecta, ha alterado fuertemente nuestras vidas y con ello, la de todo nuestro entorno.

Hemos tenido que ejercer varios roles al mismo tiempo, el de trabajadores, el de padre o madre y el de ejecutor de toda clase de tareas domésticas. Todo esto muchas veces sin ayuda. En el mejor de los casos, tenemos un compañero o compañera con el que podemos compartir alguna de las responsabilidades que tenemos en común.

En este escenario se nos suma una preocupación. Nos hemos encontrado con que en algunas o muchas ocasiones perdemos la paciencia. Si antes de la epidemia esto nos ocurría, con mayor razón ahora.

¿Por qué perdemos la paciencia los adultos?

Perdemos la paciencia sobre todo cuando nos sentimos incómodos. Muchas veces la sobrecarga, las preocupaciones y el cansancio provocan angustia que se expresa de forma inadecuada.

Aun cuando parezca que no hay tiempo, necesariamente debemos hacer un viaje al interior que nos permita tomar conciencia del estado en el que nos encontramos. Esta será una de las formas más efectivas para cuidarnos y evitar ese tipo de respuesta desregulada.

¿Qué herramienta puedo usar para no perder la paciencia?

De vuelta de ese viaje a nuestro mundo interior, deberíamos poder identificar con relativa claridad:

  1. Lo que no queremos que siga ocurriendo
  2. Nuestras necesidades indispensables
  3. Resolver los pendientes que posponemos indefinidamente y que pesan en nuestra conciencia.

Con esas tres inquietudes, haremos tres listas.

La primera será los “no quiero”. Tiene que ver con los límites para no vernos sobrepasados. Ejemplos: no trabajaré más allá de las diez de la noche. Luego, no dormiré menos de ocho horas. Después, no aceptaré trabajo que no me corresponde.  Por último, no perderé mi hora de almuerzo. Así, cada quién y según su contexto, podrá evaluar cuáles son sus “no quiero”.

La segunda será necesito. Esta lista es muy relevante, dado que para conservar una actitud equilibrada y positiva es importante saber qué necesito. Ejemplo: dormir al menos siete horas por día, almorzar a más tardar a las dos de la tarde, que mi familia reconozca el esfuerzo que he realizado, tener una tarde a la semana para hablar con mis amigas o amigos. Cada persona tendrá necesidades distintas, esas dependerán del momento que estemos viviendo o las características de cada uno.

La tercera será hazlo tan pronto te sea posible. Esta se refiere a identificar todas aquellas cosas que tenemos pendientes y que son un peso en la conciencia. Lo típico es decir: ¡Ay! No he hecho… Eso que vamos postergando de forma indefinida, que está en nuestra conciencia y que resolverlo la aliviaría. Ejemplos: debo vacunar a mis hijos, pagar una cuenta pendiente no inscrita en la cuenta corriente, ordenar los closets, comprar ropa cómoda, llamar a ese familiar con el que tenemos escaso contacto.

Estas listas deberían existir para cada uno de los roles que nos toque desempeñar. Tendremos, por tanto, una lista de “no quiero” como madre o padre; otra como trabajador o trabajadora; y otra, como dueña o dueño de casa. Así para cada rol.

Una vez que tengamos las listas hechas y, asimismo, mayor claridad de nuestras necesidades, podremos abordarlas una a una. Tal vez y, sobre todo ahora, no podremos abordar todo por el contexto en que nos encontramos. Más adelante y de todos modos, siempre para avanzar en la resolución de nuestras necesidades, es que debemos contar con una amplia red de apoyo.
Niña escondida detrás de osito de peluche

¿Es necesario el apoyo de familiares?

El apoyo de familiares. La familia es muy relevante, estar en manada implica tener en quién confiar y delegar cuando así lo necesitemos. De esta forma, podemos destinar tiempo a lo que hayamos definido.

En el caso que podamos, contratemos por el tiempo necesario ayuda externa, que nos ayude a enfrentar esas tareas que no podemos hacer o que se dificultan dado nuestro contexto y realidad.

Las amigas y amigos, sin duda aportan alegría y también colaboración. Son esa familia que hemos elegido. Por tanto, nos podremos apoyar en ellos igual como lo haríamos con nuestra familia. Mejor si ellos tienen hijos en la misma etapa, dado que habrá mayor comprensión de la ayuda que podamos llegar a necesitar.

También y en extremo relevante, es confiar a nuestros hijos o hijas tareas que según su etapa de desarrollo puedan realizar. Muchas veces, porque no hacen de forma perfecta ciertas cosas preferimos hacerlas nosotros mismos. Sin embargo, nos echamos más responsabilidades de las que podríamos tener. Debemos liberar espacios, porque las responsabilidades suelen ir en aumento y nuestra capacidad ser la misma. Cuando delegamos a nuestros hijos fortalecemos su sensación de competencia y valía.

Estas listas y la ayuda de todos los que nos rodean, podrán colaborar en mejorar nuestra calidad de vida. Será muy necesario, tratarse con mayor compasión y amabilidad. Es importante estar conscientes que nuestro bienestar emocional, es también el de nuestra familia.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals

Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

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Pérdida de control en los niños en tiempo de pandemia

Pérdida de control en los niños en tiempos de pandemia

Como padres estamos muy preocupados por nuestros niños por la pérdida de control en tiempos de pandemia. Ellos están viviendo un proceso de duelo por las pérdidas que han enfrentado durante estos últimos meses. La más importante -la rutina que tenían previo a la aparición de la pandemia-. Esto ha repercutido, por ejemplo: en el control que tenían sobre su propio cuerpo, es así como muchos, se han vuelto a orinar, mantienen trastornos del sueño, pérdida o aumento de apetito y episodios frecuentes de desregulación emocional (pataletas, gritos, arrojar cosas, golpearse ellos o a otros), las que preocupan fuertemente a los padres y madres.

 Existe preocupación por la pérdida del control de esfínter, las alteraciones del sueño, la pérdida o aumento del apetito y la pérdida de regulación emocional

Como ustedes sabrán, no existen niños o niñas ISO 9000. Los niños son todos diversos y con sus propias particularidades, esos los hace únicos. Por tanto, vamos a entender a la edad cronológica como un antecedente.

En los tiempos que vivimos, la pandemia a los niños en menor o mayor medida los ha puesto en una situación de duelo. Suena fuerte la palabra duelo, pero así se les llama a las pérdidas.

Perder la rutina

Les ha tocado perder su rutina, tan valorada y apreciada por el bienestar emocional que entrega. Esa certidumbre que todos necesitamos -sobre todo ellos-. En el contexto educativo, han perdido la cotidianidad de convivir con sus pares, compañeros de juegos, de disputas, amigos con los que todos los días aprendían el valor de la amistad, el valor de la diversidad, el respeto por los otros, entre muchos otros valores. Han perdido ese espacio físico, para correr, para explorar, ese espacio seguro en donde se desarrollaban a través del juego. Han perdido la entrañable relación cotidiana con sus tías o misses, educadoras de párvulos y el equipo técnico, relación que extrañan en demasía.

En cuanto a su vida fuera de la sala cuna o el jardín infantil, han perdido la posibilidad de gozar de algo tan sencillo, pero necesario, como salir a caminar por la calle, andar en bicicleta, gozar de la plaza del barrio y de los vecinos.

Ni hablar de lo que para muchos ha significado dejar de ver a sus abuelos, a sus tíos a sus primos y familiares en general.
Dada esta situación de duelo, es que ellos podrían –y sería normal– que se altere el control corporal que habían logrado. Por tanto, podrían presentar pérdida de control del esfínter, trastorno del sueño, pérdida o aumento de apetito, escasa regulación emocional (inquietud, llanto fácil, rabietas), entre otras manifestaciones que den cuenta del difícil momento que les está tocando vivir.

Otro punto que complejiza la situación, es que a muchos padres se les dificulta la posibilidad de contención hacia sus hijos. Principalmente porque están teletrabajando.

Ahora, y sobre todo en este tiempo, lo único que los niños y los adultos necesitan es contención, comprensión y flexibilidad de aquellos que los rodean. Por esto, si mi hijo está experimentando alguna de estas pérdidas de control corporal, no importando cual, vamos a tener que tener mucha paciencia y comprensión. Entenderlo como natural según el contexto que estamos viviendo. Si se tornará más complejo el manejo, deberemos consultar con un especialista para que evalúe el caso.

Niño llorando muy triste

¿Qué puedo hacer para contener a mi hijo?

Sé que hoy es un lujo, pero no hay otra forma, esto es dándonos tiempo. Observarlo será lo inicial. Ver los cambios que ha presentado según las pérdidas que más le han dolido. Ayudarlo a reconocer la emoción que le acompaña. Identificándola, entendiendo que cada una de ellas es buena, porque nos permite situarnos en la realidad que estamos viviendo y buscar alternativas para vivirlas de mejor forma.

Luego generar espacio para las caricias y la cercanía física, aumentar los abrazos y los gestos de cariño. Jugar a lo que el niño quiera. Mantenernos atentos para poder acoger y acompañar este periodo de duelo, el cual irá pasando en la medida que esto termine, porque va a terminar.

Ejemplo: una niñita de tres años les dice con mucho pesar a sus padres «quiero ir al jardín a ver a mis compañeros» los padres que ya han escuchado muchas veces en estos meses esa misma frase ya no saben qué decir. Sugiero abrazarlos y decirles: A mí también me gustaría que lo pudieras hacer. Muchas veces los niños al igual que los adultos, necesitamos que nos acompañen en ese sentimiento más allá de conocer de forma racional el porqué no puedo satisfacer ese deseo en este momento.

 

Niño llorando triste abrazando a su padre

¿Cómo puedo ayudarme a lograr mayor bienestar emocional?

Si bien los adultos, sin lugar a duda, contamos con más herramientas que nuestros hijos, también necesitamos contención. Es bueno tener a alguien que pueda ayudarnos con esa importante tarea. Tenemos que identificar una persona que luego de hablar con ella, nos pueda aportar ese bienestar emocional que buscamos. Puede ser nuestra pareja, algún familiar, una amigo o amiga o incluso un conocido. Pueden ser, según el momento, personas diferentes. También escuchar música, gozar de una película o comer algo rico.

Lo importante, es al igual que en los niños, reconocer la emoción y permitir que fluya. De esta manera, la estaremos abordando y aportando en nuestro bienestar emocional que también es el bienestar emocional de nuestros hijos y de nuestra familia.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals
Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

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Escuela de Padres

Crianza respetuosa en tiempos de pandemia

La crianza respetuosa en tiempos de pandemia se ha vuelto cuesta arriba

La vida nos sorprendió con una situación increíble. Comenzamos a escuchar en enero que se estaba desarrollando un peligroso virus en Asia. Nos pareció a la gran mayoría, tan lejano, que no prestamos mayor atención. Cuando la pandemia comenzó a azotar a Europa, continente también lejano, pero más cercano que el Asiático, nos comenzó a preocupar.

Fue el viernes 13 de marzo, la fecha en que Chile comenzó a sentir de lleno el golpe de la pandemia. ¿En qué se transformó? Se transformó en la exigencia y desafío más grande del último tiempo como padres, parejas y trabajadores.

¿Has sentido culpa al momento de criar?

La palabra culpa es la que más escucho de parte de mi comunidad, sobre todo ahora que explotó la pandemia. Desde el siglo XXI los padres hemos puesto especial atención en mantener una crianza respetuosa, tratando de dejar atrás años en donde los niños eran la última prioridad (siglo XIX, se les pegaba para corregir, se les encerraba para castigar, se les humillaba para someterlos). Es así, como muchos padres en la actualidad, antes de la pandemia, habíamos logrado un sano equilibrio entre el desarrollo laboral y familiar dando vida al deseo de la crianza respetuosa.

Nuestros hijos en pandemia

Veníamos en ese orden, cuando la pandemia nos estalló encima, modificando toda la rutina que habíamos construido. En un inicio todo fue caótico, tuvimos que aprender a multiplicar las tareas en las mismas 24 horas. Es decir, antes dejábamos a nuestros hijos en la sala cuna o jardín infantil y tranquilos partíamos a trabajar. Lográbamos concentración y resultados. Llegaba la hora de salida y cansados pero felices, íbamos en busca de nuestros hijos a pasar las últimas horas del día. Ahora es diferente, tenemos que rendir las mismas horas para nuestro empleador, y durante las mismas horas cuidar de nuestros hijos (muchas veces muy pequeños) y además ocuparnos de todas las tareas domésticas.

A nadie se le puede pedir lo imposible, esa es una regla para la vida. Entonces nos preguntamos, ¿Cómo lidiar con la culpa del exceso de pantallas del que están siendo presos nuestros hijos? ¿Qué es una crianza respetuosa en tiempos de pandemia? ¿Cómo hago para escucharlos como lo hacía antes? ¿Cómo hago para poder responder a las exigencias de seguir con su crecimiento cognitivo, socioemocional, si me cuesta dedicarle tiempo a la planificación enviada por la institución educativa a la que asiste (sala cuna/jardín infantil)? Todas estas, y probablemente muchas más, son las interrogantes a las que nos hemos visto enfrentados. Intentaré responderlas de la forma más sencilla, sin ser este un manual.

¿Qué es una crianza respetuosa en tiempos de pandemia?

Hoy una crianza respetuosa es asegurar el bienestar emocional y físico en los niños en los términos más simples. Para eso, los adultos en casa tenemos que buscar la forma de encontrar el bienestar emocional en medio del escenario actual, aunque suene difícil, lo debemos encontrar.

Buscaremos ese bienestar emocional, por ejemplo, haciendo nuevas rutinas que incorporen todos estos elementos nuevos. Generando y distinguiendo espacios de trabajo laboral, de trabajo doméstico y de tiempo con los niños. También, haciendo turnos cuando tenemos la fortuna de estar acompañados. En el caso del tiempo con los niños, favoreceremos aquellas actividades que aporten mayor contención, cercanía física, diálogo para exponer cómo se van sintiendo, favorecer en la medida que se pueda el juego conjunto.

Recuerden que nuestro bienestar emocional es en buena medida el bienestar emocional de nuestros niños, por esto, cuando nuestros hijos se encuentren irritados, entristecidos o sorprendidos, convenga preguntarse cómo me siento yo como madre o padre. Muchas veces los sentimientos de nuestros hijos serán los mismos que nos embarguen a nosotros y como nosotros tenemos más recursos y alternativas, en la medida que manejemos esos sentimientos, nuestros hijos también saldrán de él.

El bienestar físico, será importante resguardarlo, dado que los niños pequeños suelen tener accidentes por el nivel de curiosidad que los embarga, podríamos recorrer la casa y tratar de anticipar los peligros y de esta forma los estaremos protegiendo.

¿Cómo lidiar con la culpa del exceso de pantallas del que los niños están siendo presos?

Todos sabemos más o menos los daños que provoca el exceso de pantallas. Antes de la pandemia, los niños tenían una vida con una rutina definida. Asistían a su sala cuna/jardín infantil y no tenían acceso al exceso de pantallas. De esa forma, aprendían jugando en la interacción con otros adultos, socializaban con sus pares y se alimentaban de forma balanceada. Hoy eso en muchas familias es parte del pasado. Los niños están más que nunca conectados, de esta forma sus papás logran trabajar. Ni hablar de la socialización con otros, a los únicos que ven en el caso de ser hijos únicos, es a su papá y su mamá. Ni hablar de la alimentación equilibrada, muchas veces no hay tiempo para guisos, charquicán, legumbres o cazuelas, hoy impera el arroz o las pastas.

 

Niña niña en casa, usando una máscara de protección y juegos en una tableta, cuarentena Coronavirus.

¿Qué daños podría tener la situación que estamos viviendo?

Si la realidad que vivimos hoy es el exceso de pantallas, la escasa socialización y la repetición en las comidas, y esto solo se dé durante el periodo de la pandemia, me atrevería a decir incluso, que no habrá daño o en el caso que exista, este será recuperable. Como dije antes, hoy debemos priorizar y lo primero está en buscar el bienestar emocional, por tanto, si ese bienestar emocional lo encontramos haciendo uso en ciertos momentos de las pantallas, asegurémonos, que sean contenidos adecuados y tiempo limitado. También, si a través de ellas, los niños se pueden encontrar con otros, como la familia, amigos y sus profesoras, usémoslas.

Si la comida se repite, será por poco tiempo, en la medida que vamos aprendiendo recetas sencillas y saludables. Pronto, recuperaremos nuestros espacios y en el mejor de los casos estaremos unidos como familia y listos para recuperar todas las rutinas saludables que teníamos previo a la pandemia. Recuerden que lo malo, es malo solo cuando es en exceso y/o impide el desarrollo de las demás áreas socioemocionales y cognitivas.

 

Niña Sentada con mascarilla en una ventana

¿Cómo hago para escuchar a mi hijo como lo hacía antes?

Nada por el momento será como antes. Lo importante, es que de algún modo lo abordemos. Podemos iniciar dando un espacio para conversar. Sugiero que puede ser al despertar a nuestros hijos, acompañándolos en su desayuno. Podemos preguntarles: ¿Cómo dormiste anoche? ¿Qué soñaste? También podemos hacerles ver cómo los vemos: ¡Amaneciste contento hoy! y así generar diálogo de calidad. También a la hora del almuerzo y antes de dormir. Un tiempo breve de calidad que les permita saber cómo están, y que ellos puedan resolver sus preocupaciones. En los más pequeñitos será lo mismo, con palabras, juegos, miradas, gestos y caricias.

¿Cómo hago para poder responder a las exigencias de seguir con su desarrollo cognitivo y socioemocional, si me cuesta dedicarle tiempo a la planificación enviada por la institución educativa a la que asiste? (sala cuna/jardín infantil).

Hagamos lo que podamos, siempre resguardando el propio bienestar emocional (que también es el de mi hijo). Lo dosifico y doy prioridad a lo que el niño quiera hacer y de la forma que él lo quiera hacer. Todos tenemos días buenos y días malos. Si un día el niño no quiere, no quiere, obligarlo sería peor. Es bueno ofrecer las actividades como un juego, con la consigna “juguemos a”, en vez de “vamos hacer tareas” que suena menos atractivo.

Lo más relevante es saber que esto no durará para siempre. Pronto saldremos de esta situación, y lo más importante hoy, es hacer lo que como familia necesitemos, más allá de lo que la familia del vecino haga. Solo nosotros sabemos lo que debemos hacer para salir fortalecidos de esta situación. Mucha fuerza a todos los papás y mamás que están librando esta desafiante situación.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals

Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

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Media jornada de tarde, una excelente opción

¿Qué jornada preescolar queremos para nuestros hijos?

Cuando estamos embarazadas siempre escuchamos de parte de la gente que nos rodea que el tiempo pasa volando, que vale la pena aprovechar cada segundo. Una vez que tenemos nuestro bebé en los brazos, miramos hacia atrás, y caemos en cuenta de que eso es efectivo.

Prontamente tenemos que pensar en el jardín infantil, el cual nos ayuda en el desarrollo integral de nuestro hijo o hija.

Cuando comienza la idea de que nuestros hijos e hijas se incorporen a un jardín infantil, inmediatamente pensamos en el tipo de jornada preescolar que queremos para ellos. El mercado ofrece varias opciones y dependerá del nivel de soporte en casa, la que más se ajuste a nuestro contexto familiar.

La mayoría de las veces y porque el mundo del trabajo nos ha absorbido de forma impensada, una jornada preescolar completa es la que más se adecua a nuestras necesidades, sin embargo, hay veces que podemos acceder a jornada preescolar menos extensas, estas son las conocidas medias jornadas.

Si bien lo más típico es la media jornada preescolar mañana, esta vez les contaré los beneficios de la media jornada preescolar tarde, la que inicia casi siempre a las 14:30 hasta más o menos las 18:00 horas. Estos son:

– Los niños y niñas salen de su casa con agradable temperatura (16 grados), muy distante de los 0 hasta los 3 grados que hay a las 9:00 de la mañana durante los meses de otoño/invierno.

– Durante los meses de otoño, invierno incluso en el comienzo de la primavera, los niños y niñas llegan a sus casas durante la tarde con temperaturas medias (12 y 15 grados) lo cual ayuda a evitar los cambios bruscos de temperatura.

Estos últimos, durante estos meses pueden jugar en contra de la salud de los más pequeños/as, favoreciendo la aparición de enfermedades.

– Las tardes dentro del jardín infantil se hacen cortas y entretenidas, dado la variada programación, por tanto, si no podemos llevarlos al parque por lo húmedo que está todo (pasto, juegos y areneros) no nos desesperamos, ni ellos(as) ni nosotros(as).

– Los niños y niñas comparten con sus pares. Todos, sin importar la edad, necesitamos la interacción social para crecer fuertes y felices, mejor aún si se comparte con contemporáneos.

Los niños y niñas que están en casa durante la tarde (al menos 8 horas desde las 12:00 hasta las 20:00), se aburren y no cuentan con la estimulación adecuada para el prolongado tiempo que deben pasar.

– Los niños y niñas se acuestan cansados y felices de haber tenido una tarde cargada de aventuras y aprendizajes, lo que generalmente ayuda a lograr un sueño continuo y reponedor.

Con todo lo expuesto, a todos los que tengan la posibilidad, no duden en esta práctica alternativa, sobre todo pensando que son 4 meses de otoño/invierno que con esta elección puede ser bastante más amable para nosotros y nuestros hijos, es por esto que te invitamos a que revises las jornadas disponible de Jardín Upita.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals
Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito

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Importancia del Período Preescolar

Importancia del período preescolar

Lo único que le podemos dejar a nuestros hijos es la educación

Es una frase que más de alguno le escuchó decir a sus padres. Y la realidad, es que es totalmente cierta.
Muchas familias en una primera instancia, ven con angustia el ingreso de sus hijos a la sala cuna o al jardín infantil, sin embargo, si el lugar es correctamente escogido, puede resultar ser uno de los primeros grandes regalos que les podemos hacer.

La neurociencia ha descubierto que los primeros años de edad, es una etapa de enorme plasticidad cerebral. Es de tal magnitud la evolución que presentan los niños a nivel cognitivo, que un niño estimulado adecuadamente, es decir, uno que asiste al sistema escolar, tiene más probabilidades de incorporar un mayor número de competencias y habilidades que otro que no asiste a la sala cuna o al jardín infantil.

Dentro de las riquezas de este periodo, se fundan las competencias socioemocionales, que contribuyen a establecer la personalidad y sus diversas características, las que muy probablemente se mantendrán en la adultez.

Un ejemplo de esto es: la pasividad versus la creatividad; la autonomía versus la dependencia; la confianza versus la desconfianza ¡que importante es esto! ¿verdad?

Dado lo anterior y con la evidencia aportada por la neurociencia, podemos afirmar que los primeros seis años de vida, son un periodo determinante en la integración de aprendizajes en los niños, donde la familia debe estar consciente que lo que no se hace (o se hace en forma deficiente) resultará difícil de compensar en un futuro.

Para la adquisición de cualquier aprendizaje debe haber un clima afectivo que entregue contención y confianza. Ahora, corresponde preguntarse:

¿Cuál es la herencia del período preescolar?
  • La base de la identidad y el relato acerca de sí mismo. Si la imagen personal es positiva, la infancia será la herencia enriquecedora en la vida adulta; si no lo es, será un peso del que le será muy difícil liberarse en el futuro.
  • Se adquiere el lenguaje, proceso de gran importancia del ser humano, ya que de él depende el buen funcionamiento de otras áreas como la cognitiva, socioemocional que llevan consigo la autorregulación de las conductas, dado que es el medio por el cual desarrollamos nuestro pensamiento e inteligencia.
  • Las actitudes y valores como: la empatía, la colaboración, la autorregulación, responsabilidad, la generosidad, entre muchas otras.
  • La capacidad de razonar. Esta facilitará la comprensión del mundo y la resolución de problemas. Además, permitirá comprender las emociones y es el vehículo fundamental para la interacción social, para el establecimiento de relaciones sociales y el desarrollo de la afectividad.
  • La creatividad. Es una de las formas en que los niños descubren cómo se adquiere el conocimiento.

El ingreso de tus hijos a la sala cuna o jardín infantil en una edad temprana, en ningún caso será algo negativo, muy por el contrario. Solo debes escoger con calma el lugar, lo que incluye principalmente:

  1. Conocer su proyecto educativo
  2. Forma de comunicación entre la institución, los padres y madres.
  3. Política de puertas abiertas, idealmente cámaras en tiempo real, dado que son las reales puertas abiertas.
  4. Protocolos claros. Por ejemplo: en caso de accidente, terremoto, abuso sexual.
  5. Pedir referencias a miembros de la comunidad, es decir, padres y madres de los distintos niveles.
  6. Preguntar sobre los requisitos de ingreso del personal que labora en el lugar. Por ejemplo, vale preguntar si les hacen pruebas psicológicas.
  7. Revisar en detalle la infraestructura, tener en cuenta los metros cuadrados por niño (2,5 m. en sala cuna y 1,1 m. jardín infantil), medios de seguridad (extintores, tobogán, salidas de emergencia, etc.), patio, baños, cocina.
  8. Alegría y calidez que puedas notar durante todas las interacciones que tengas en el lugar.

Mg. Ps. Leslie Salgado Viñals
Directora Jardín Infantil Upita y Jardín Infantil Cangurito